sábado, 24 de marzo de 2012

Aída

El cabello pintado color ladrillo, un metro cincuenta de estatura,las manos regordetas lucen los anillos dorados que le cortan la circulación,escote prominente,pecho pecoso por los tantos veranos en pulpos,que fueron muchos,y que ,desde hace algún tiempo pasaron su factura dejándole un par de bolsas acuosas colgando sobre el vientre.Los pantalones jeans,de esos que usan las chicas de diecisiete;las piernas prensadas como un jamón,ebillas doradas sobre sus zapatos de tacón,las orejas tiradas notoriamente hacia atrás,tensa la piel del rostro y un cigarro en la mano izquierda que desechaba al llegar este a la mitad.

Le gustaba también,mirarse al espejo mientras removía los restos de comida de sus dientes con un hilo dental, cuando estaba sola no reparaba en usar el tenedor,desgarraba con las uñas las piernas de pollo y se detenía solo si el hueso se tornaba completamente blanco;se despojaba de sus medias y frotaba sus pies con un placer entendido solo por ella,urgaba en sus pabellones auditivos,ensayaba sus mejores ángulos frente al espejo y se hacía preguntas sobre temas que,ella sabía respondería muy bien, temas que habían sido estudiados y aprendidos por pura insistencia, como todo en su vida.

No hay comentarios:

Una perra verde

Mi foto
lima, Peru
Otra que cree ser yo