
El alemán Josef Rudolf Mengele, miembro activo del partido Nacional Socialista (Nazi) y quien en plena II Guerra Mundial realizó espeluznantes y terroríficos experimentos con seres humanos de todas las edades y que iban desde inyectar sustancias al corazón para ver las reacciones, sacar a fetos vivos de los úteros de las madres sin anestesia, entre otras tantas atrocidades.
Con los años, Josef se dio cuenta que su pasión iba por la medicina, por lo que entró a la facultad de Medicina y Antropología de la Universidad de Munich, Viena y Bonn. Fue en medio de sus estudios que este hombre conoció algunos preceptos del partido Nazi.
Poco a poco Josef se fue involucrando más y más en este partido hasta al punto de convertirse en un miembro activo de las juventudes hitlerianas y amigo íntimo de Adolf Hitler, por ello, incluso le prestó a éste un salón para que pronunciara un discurso en Gunzburg. A cambio de esto, además de la amistad de Hitler, obtuvo una serie de facilidades financieras para hacer expandir su negocio industrial, heredado de su padre.
Un par de años más tarde, Josef se tituló en Antropología con un tesis bastante particular que aseguraba que la estructura de la mandíbula inferior cambiaba de acuerdo a las razas. Más tarde también se tituló de medicina con el trabajo “Estudios de la fisura labial – mandibular – palatina en ciertas tribus”.
Josef, obsesionado aún con tener una mayor participación en el partido Nazi, decidió postular para ser miembro de la SS, la policía secreta Nazi y si bien en un primer intento no quedó, en su segunda opción, finalmente fue aceptado.
Con los años, y debido a su lealtad a la política Nazi, Mengele, recibió como “incentivo” ser enviado al campo de Concentración de Auschwitz en reemplazo de otro médico que se había enfermado. La sección del cual él se transformó en médico jefe fue el de los gitanos.
Estuvo en este lugar durante 21 meses, tiempo suficiente para que se ganara el apodo de “Ángel de la muerte”, Según se cuenta, este hombre estaba completamente obsesionado con llegar a publicar algún estudio que revolucionara al mundo y que tuviera relación con la genética. Es por esto que no encontró nada mejor que utilizar a los presos del campo de concentración para realizar ciertos experimentos que atentaban no sólo contra la dignidad de cualquier ser humano, sino que también en contra de la vida.
Para elegir a los “candidatos” para sus operaciones, hacía que todos se colocaran en una gran fila, de este modo, él, ya sea por aspecto o por motivos muy personales, seleccionaba a quienes servirían como experimentos. Y todo esto lo hacía, según se cuenta, al ritmo de algún vals vienés, música de la cual él era fanático.
De acuerdo a quienes lo conocieron, Josef era un hombre que siempre estaba muy bien arreglado y perfumado, pero a la vez era despiadado, ya que según se cuenta, jamás mostró piedad por ninguno de los prisioneros del campo de concentración.
Pero además de esto, Josef también tenía perversiones sexuales, que quedaron demostradas cuando azotaba a las mujeres en los pechos o cuando asesinaba sin piedad a aquellas que quedaban embarazadas tras ser violadas por un guardia. Y como al parecer la imaginación humana es más atroz que la ficción, este hombre incluso en alguna oportunidad mandó a vendar los pechos de las mujeres que acaban de tener hijos, todo con tal de que éstos no amamantaran.
¿Qué es lo que tenía que decir Josef de tanta atrocidad? Alguna vez esto fue que él le comentó a otros médicos respecto a su experiencia en el campo de concentración: “" Cuando nace un niño judío no sé qué hacer con él: no puedo dejar al bebé en libertad, pues no existen los judíos libres; no puedo permitirles que vivan en el campamento, pues no contamos con las instalaciones que permitan su normal desarrollo; no sería humanitario enviarlo a los hornos sin permitir que la madre estuviera allí para presenciar su muerte. Por eso, envío juntos a la madre y a la criatura.
Tras la derrota del Nazismo, Mengele fue uno de los hombres más buscados por todas las atrocidades cometidas en contra de la humanidad. Sin embargo, este médico, a diferencia de otros participantes del régimen que fueron ahorcados en el juicio de Nuremberg, logró huir de Alemania hacia América Latina.Y lo hizo, como un criminal de guerra, con una identidad falsa y seguramente ayudado por algunas personas con poder. Durante muchos años vivió en Argentina, entre medio se divorció mediante de una carta de su esposa Irene, pero más tarde volvió a contraer nupcias esta vez con Marta María Will, viuda de su hermano Karl.
Irónicamente la petición de divorcio vía carta, fue el acta que se usó para pedir que él fuera extraditado. Sin embargo, las autoridades argentinas de la época aseguraron que no había en su país ninguna persona con el hombre de Josef Mengele, por lo que la petición no tuvo éxito.
Esto ayudó a Josef para huir a Paraguay, incluso se dijo que hasta ciertos miembros de la Cruz Roja Internacional lo ayudaron a conseguir nuevas identidades.
Años más tarde, llegó hasta Brasil, país donde finalmente murió, claro que no si antes realizar otros experimentos en un aldea alemana del sur llamada Cândido Godói, fue en este lugar que justamente en la época donde estaba Mengele, hubo un insospechado e inexplicable aumento de nacimientos de gemelos y niños rubios de ojos azules, fue así que muchos aseguraron que esto fue producto al resultado de varios experimentos que realizó este “ángel de la muerte”, que finalmente creó de manera impune un pueblo de gemelos.
Finalmente Josef murió en Brasil 1959, sin jamás haber sido apresado o condenado por sus crímenes y, peor aún, sin haber mostrado nunca una pizca de arrepentimiento. Incluso su identidad recién fue confirmada años después de su fallecimiento.
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