jueves, 7 de junio de 2018

En un bar

Me encanta cuando algunos hombres te llenan de esa sabiduría masculina, tan notoria. Tal vez el secreto de su sabiduría este en su voz gruesa y alta, tan alta que simplemente no te deja terminar una oración al momento de debatir sobre un tema. O tal vez, su sabiduría descanse en sus sabios consejos, los cuales siempre son la mejor decisión a seguir y tal vez la única. No importa cuanto expliques o argumentes o intentes ganarte el respeto, ellos (algunos) siempre tendrán una concepción mucho más compleja y profunda, cuántica de las cosas, siempre serán más inteligentes, y una siendo mujer, nunca podrá entender tal complejidad. Así que en las conversaciones/monólogos lo mejor será quedarse callada y dejar que se despachen con tranquilidad, sobre temas como el aborto, el feminismo o "las mujeres" o incluso en temas que desconocen. Lo mejor será entonces, dejar que desplieguen sus alas de sabiduría y una vez que todo haya sido dicho, intervenir haciendo alguna tonta acotación, que él (ellos) puedan corregir o en el mejor de los casos validar, pero nunca jamás contradecir.

jueves, 8 de noviembre de 2012

I Can’t Forget You

I Can’t Forget You NOV. 8, 2012 By MILA JARONIEC I really can’t. It sounds ridiculous but it’s true. I can’t go a day without thinking about you, you’re in my head and I can’t help it. I know people say that about their first loves all the time, but I really can’t forget you because you taught me so many things. And people say that about their first loves too but I literally can’t forget you because you taught me so many things I can’t unlearn. When we were together I carried around an industrial-sized bottle of Excedrin, and you kept telling me I didn’t need it because I probably got headaches from being dehydrated. I didn’t trust your science for years but now that I drink more water I mysteriously don’t get headaches anymore. I never liked to admit you were right about anything but this time I kind of wish I could tell you. When we were together you never wanted to talk on the phone because you said it didn’t feel real. I thought it was because you just didn’t feel like talking but then you said you didn’t like it because even though you were hearing my voice, it was a wire voice and when we hung up I still wasn’t there and that made you depressed because sometimes trying to close the distance only widens it. I know that hollowness now and just stick to texting. When we were together you said you didn’t have a plan because it was pointless to have one, and it used to infuriate me when you said things like “things will work themselves out” and “the universe will take care of it” because I thought that meant you weren’t trying, that you were happy to just leave everything up to chance, but I get it now: you can try all you want but that still doesn’t stop the universe from happening. I don’t have plans anymore but I do have a few possibilities. When we were together you taught me what love feels like, and when we weren’t together too, and it was comforting and scary and kind of a relief, but now that I’ve known for awhile I just feel weird about knowing, like I’m missing something else. Whenever I see people my age who have never been in love struggle with love, I feel out of place and awkward like that kid in elementary school who skipped a grade whose opinion no one wants to hear. People move on from relationships and find ways to compartmentalize, categorize, assess the damage, make distinctions between their past and present selves and do better in the future, but sometimes it doesn’t work like that. Sometimes we look at the past and say “I don’t do that anymore” or “I’m a different person now” and either way it stays with us, dead but not buried, a calcium carbonate skeleton attached to an ever-evolving coral reef. I can’t forget you because you’re in my bones. When we were together I never got a ring or a tattoo of your name and thank the life force for my good judgment but I still feel you next to me when I smell cigarettes or touch leather, and maybe that’s why every day I wear my jacket and smoke.

sábado, 24 de marzo de 2012

Por la carretera

Una gota de sangre sobre la frente y eso era todo.
Los labios tan rosados que hacían dudar,los ojos abiertos,perennes sobre el árbol frente a ella.

Busqué su olor en el aire,como la busqué al seguirla al baño veinte minutos antes;no respiraba, ya no íbamos a mil por hora.

Aída

El cabello pintado color ladrillo, un metro cincuenta de estatura,las manos regordetas lucen los anillos dorados que le cortan la circulación,escote prominente,pecho pecoso por los tantos veranos en pulpos,que fueron muchos,y que ,desde hace algún tiempo pasaron su factura dejándole un par de bolsas acuosas colgando sobre el vientre.Los pantalones jeans,de esos que usan las chicas de diecisiete;las piernas prensadas como un jamón,ebillas doradas sobre sus zapatos de tacón,las orejas tiradas notoriamente hacia atrás,tensa la piel del rostro y un cigarro en la mano izquierda que desechaba al llegar este a la mitad.

Le gustaba también,mirarse al espejo mientras removía los restos de comida de sus dientes con un hilo dental, cuando estaba sola no reparaba en usar el tenedor,desgarraba con las uñas las piernas de pollo y se detenía solo si el hueso se tornaba completamente blanco;se despojaba de sus medias y frotaba sus pies con un placer entendido solo por ella,urgaba en sus pabellones auditivos,ensayaba sus mejores ángulos frente al espejo y se hacía preguntas sobre temas que,ella sabía respondería muy bien, temas que habían sido estudiados y aprendidos por pura insistencia, como todo en su vida.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Siento que caen sobre mí, todas las caídas.

martes, 12 de abril de 2011

"Las dictaduras fomentan la opresión, las dictaduras fomentan el servilismo, las dictaduras fomentan la crueldad; más abominable es el hecho de que fomentan la idiotez. Botones que balbucean imperativos, efigies de líderes, vivas y mueras prefijados, muros exornados de nombres, ceremonias unánimes, la mera disciplina usurpando el lugar de la lucidez...
Jorge Luis Borges

sábado, 19 de marzo de 2011

Un día como hoy

Recuerdo un día como este,levantarme sin ayuda y tomar una ducha bien fría,sábado,las mismas tareas de los sábados en la mañana,cambiar las sábanas calientes por unas muy frescas,hacer las compras para la cena,pasear al perro,ver una película y tal vez esperar alguna visita;no eran grandes planes,nunca son grandes planes,pero sí había de mi parte una gran disposición sabatina,alegría guardada desde mi niñez dosificada en todos los sábados del verano.El día era brilloso, blanco, corría el viento fresco,fresquísimo hacia la sombra entre el pasadizo y hacia mi cuarto,el tragaluz dejaba entrar al sol verticalmente hacia mi puerta y no me dejaba enfriar;olía a madera, a cera de pisos y a cereales, la casa permanecía en silencio como si otras personas estuvieran también realizando su propias tareas vanales; suena el teléfono.
Llega la tarde,pasadizo azul,película de cinta,mala resolución.Ha caído la noche, los objetos son planos,flotantes,ciegos;habitación amarilla,plástica,ya no hay sombras más que las inventadas por los hombres ,no hay frescura pues ya no hay calor, la noche ha caído y todo es falso .

Una perra verde

Mi foto
lima, Peru
Otra que cree ser yo