lunes, 29 de diciembre de 2008

Ese olor a pan a las 5 de la tarde,que invade toda la cuadra,que a nadie parece importarle,que para todos es solo olor a pan a las 5 de la tarde.No es un señal del fin del mundo,no es lo mismo decir adios,que decir adios.Cuando le pregunto a Veronica,mujer recien casada,cuando planea tener hijos,ella responde con mucha seguridad:"estamos trabajando",con la poca gracia de un cartel municipal.Supongo que la pregunta le resulte familiar,ya que por ser una mujer recien casada,pienso le deben preguntar eso con frecuencia;O tal vez es su muy discreta forma de decirme-oye mocosa,y a ti que?.Siempre me responde igual,pero yo nunca entendi bien que se referia con eso de "estamos trabajando".Debo agregar que Veronica es una amiga del trabajo,lo cual me confunde aùn mas,pues al yo hacerle la pregunta antes mencionada,no se si su respuesta se deba a :1-"estamos trabajando"-(nuestra relacion es solo laboral,no somos amigas,no te pases de confianzuda)2-"estamos trabajando"-(estamos tirando todos los dias,a cada rato,cada 5 minutos)3-"estamos trabajando"-(estoy haciendome un tratamiento para quedar embarazada)4-"estamos trabajando"-(ahora no tenemos plata,juntamos dinero para la proxima llegada de un niño)5-"estamos trabajando"-(dejate de preguntar estupideces que estamos trabajando).Su poca expresion facial dificulta aun mas la comprension,lo que realmente quiere decirme.su aspecto no delata nada.
Es una chica rara esta Veronica.

ill be

Te comprarè una mariposa que te sobrevuele

(o al menos que eso aparente)

No es de verdad,

pero te harà feliz.

-Te harà feliz?,

tambièn vi un colibrì,

pero no me atreverìa

a imitar el vuelo de un ave,

es poco sensato pensar que puede uno recrearlo todo.

sábado, 27 de diciembre de 2008

La virgen de hierro

Había en Nuremberg un famoso autómata llamado "la Virgen de hierro". La condesa Báthory adquirió una replica para la sala de torturas de su castillo de Csejthe. Esta dama metálica era del tamaño y del color de la criatura humana. Desnuda, maquillada, enjoyada, con rubios cabellos que llegaban al suelo, un mecanismo permitía que sus labios se abrieran en una sonrisa, que los ojos se movieran.

La condesa, sentada en su trono, contempla.

para que la "Virgen" entre en acción es preciso tocar algunas piedras preciosas de su collar. Responde inmediatamente con horribles sonidos mecánicos y muy lentamente alza los blancos brazos para que se cierren en un perfecto abrazo sobre lo que está cerca de ella --en este caso una muchacha--. La autómata la abraza y ya nadie podrá desanudar le cuerpo vivo del cuerpo de hierro, ambos iguales en belleza. De pronto, los senos maquillados de la dama de hierro se abren y aparecen cinco puñales que atraviesan a su viviente compañera de largos cabellos sueltos como los suyos.

Ya consumado el sacrificio, se toca otra piedra del collar: los brazos caen, la sonrisa se cierra así como los ojos, y la asesina vuelve a ser la "Virgen" inmóvil en su féretro.


La CIA y los nazis fugitivos

Estados Unidos reclutó, a través de la CIA, a fugitivos nazis para espiar a la Unión Soviética una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial, e incluso llegó a silenciar el paradero de uno de los criminales de guerra más buscados por Israel, Adolf Eichmann, ejecutor de la llamada ‘solución final’ para el pueblo judío.

La CIA, afirman, lo encubrió porque temía que Eichmann ventilase el pasado nazi de algunos colaboracionistas de los Estados Unidos en Alemania Occidental durante la guerra fría.
Semejante revelación está contenida en los 27.000 documentos desclasificados el pasado martes 6 de junio en Washington, relativos al comportamiento de la CIA luego de la Segunda Guerra Mundial.
Los documentos muestran que la CIA “no movió un dedo” para capturar al genocida Eichmann, según declaró al ‘The New York Times’ la ex congresista Elizabeth Holtzman
“Es trágico que cuando la CIA y el espionaje alemán dispusieron de esta información, los israelíes suspendieran temporalmente la búsqueda de Eichmann en Argentina, porque no conocían su sobrenombre”, Ricardo Klement, explicó Timothy Naftali, el historiador que ha revisado los miles de documentos hechos públicos.
La CIA y el espionaje alemán no comunicaron a Israel el paradero de Eichmann por temor a que éste revelase, por ejemplo, que Hans Globke, uno de los principales asesores de seguridad nacional del canciller alemán Konrad Adenauer, había sido un alto cargo en la Administración nazi.
Los documentos muestran también que, entre 1949 y 1955, la CIA montó redes de espías alemanes, que incluyeron a antiguos nazis, para que se infiltraran en las zonas controladas por la Unión Soviética para estar preparados ante la posibilidad de que Moscú decidiese invadir Alemania Occidental. Sin embargo, “los datos que estos nazis aportaron fueron en su mayoría rumores orientados a decir a sus interrogadores estadounidenses lo que querían oír”, declaró a ‘The Washington Post’ Robert Wolfe, experto en documentos sobre nazismo.
Wolfe recalcó que estos fugitivos se aliaron con la CIA “con la esperanza de escapar al castigo por sus crímenes, de beneficiarse actuando como mercenarios, o con el fin de poner en marcha sus agendas políticas, que no necesariamente eran compatibles con los intereses nacionales de los Estados Unidos”.

viernes, 12 de diciembre de 2008

no name

Algùn dìa encuentres,
una hora de paz,

Un minuto completo sobre tus ojos,

Y que sostengas lo que sostuve yo,
sin parpadear.

lunes, 24 de noviembre de 2008

De espaldas

xxx- Te pasa seguido?
yyy- Què?
xxx- Cuando no quieres voltear a ver, porque sabes exactamente que encontraràs lo que estabas buscando,y te mueres de miedo...
yyy- Sì...no lo habia pensado de esa manera,pero creo que sì...
xxx- Es totalmente contradictorio.
yyy- Es esa sensaciòn de tenerlo todo lo que asusta,y que pasa si realmente es todo lo que esperabas?
xxx-Y que pasa si no lo es?

lunes, 3 de noviembre de 2008

Torturas clàsicas

Salvo algunas inferencias barrocas --tales como la "Virgen de hierro", la muerte por agua o la jaula-- la condesa adhería a un estilo de torturar monótonamente clásico que se podría resumir así: Se escogían varias muchachas altas, bellas y resistentes --su edad oscilaba entre los 12 y los 18 años-- y se las arrastraba a la sala de torturas en donde esperaba, vestida de blanco en su trono, la condesa. Una vez maniatadas, las sirvientas las flagelaban hasta que la piel del cuerpo se desgarraba y las muchachas se transformaban en llagas tumefactas; les aplicaban los atizadores enrojecidos al fuego; les cortaban los dedos con tijeras o cizallas; les punzaban las llagas; les practicaban incisiones con navajas (si la condesa se fatigaba de oír gritos les cosían la boca; si alguna joven se desvanecía demasiado pronto se la auxiliaba haciendo arder entre sus piernas papel embebido en aceite). La sangre manaba como un geiser y el vestido blanco de la dama nocturna se volvía rojo. Y tanto, que debía ir a su aposento y cambiarlo por otro (¿en qué pensaría durante esa breve interrupción?). También los muros y el techo se teñían de rojo. No siempre la dama permanecía ociosa en tanto los demás se afanaban y trabajaban en torno a ella. A veces colaboraba, y entonces, con gran ímpetu, arrancaba la carne --en los lugares más sensibles-- mediante pequeñas pinzas de plata, hundía agujas, cortaba la piel de entre los dedos, aplicaba a las plantas de los pies cucharas y planchas enrojecidas al fuego, fustigaba (en el curso de un viaje ordenó que mantuvieran de pie a una muchacha que acababa de morir y continuó fustigándola aunque estaba muerta); también hizo morir a varias con agua helada (un invento de su hechicera Darvulia consistía en sumergir a una muchacha en agua fría y dejarla en remojo toda la noche). En fin, cuando se enfermaba las hacía traer a su lecho y las mordía. Durante sus crisis eróticas, escapaban de sus labios palabras procaces destinadas a las supliciadas. Imprecaciones soeces y gritos de loba eran sus formas expresivas mientras recorría, enardecida, el tenebroso recinto. Pero nada era más espantoso que su risa. (Resumo: el castillo medieval; la sala de torturas; las tiernas muchachas; las viejas y horrendas sirvientas; la hermosa alucinada riendo desde su maldito éxtasis provocado por el sufrimiento ajeno.) ... sus últimas palabras, antes de deslizarse en el desfallecimiento concluyente, eran: "Más, todavía más, más fuerte!" No siempre el día era inocente, la noche culpable. Sucedía que jóvenes costureras aportaban, durante las horas diurnas, vestidos para la condesa, y esto era ocasión de numerosas escenas de crueldad. Infaliblemente, Dorkó hallaba defectos en la confección de las prendas y seleccionaba a dos o tres cupables (en ese momento los ojos lóbregos de la condesa se ponían a relucir). Los castigos a las costureritas --y a las jóvenes sirvientas en general-- admitían variantes. Si la condesa estaba en uno de sus excepcionales días de bondad, Dorkó se limitaba a desnudar a las culpables que continuaban trabajando desnudas, bajo la mirada de la condesa, en los aposentos llenos de gatos negros. Las muchachas sobrellevaban con penoso asombro esta condena indolora pues nunca hubieran creído en su posibilidad real. Oscuramente, debían de sentirse terriblemente humilladas pues su desnudez las ingresaba en una suerte de tiempo animal realzado por la presencia "humana" de la condesa perfectamente vestida que las contemplaba. Esta escena me llevó a pensar en la Muerte --la de las viejas alegorías; la protagonista de la Danza de la Muerte. Desnudar es propio de la Muerte. También lo es la incesante contemplación de las criaturas por ella desposeídas. Pero hay más: el desfallecimiento sexual nos obliga a gestos y expresiones del morir (jadeos y estertores como de agonía; lamentos y quejidos arrancados por el paroxismo). Si el acto sexual implica una suerte de muerte, Erzébet Báthory necesitaba de la muerte visible, elemental, grosera, para poder, a su vez, morir de esa muerte figurada que viene a ser el orgasmo. Pero, ¿quién es la Muerte? Es la Dama que asola y agosta cómo y dónde quiere. Sí, y además es una definición posible de la condesa Báthory. Nunca nadie no quiso de tal modo envejecer, esto es: morir. Por eso, tal vez, representaba y encarnaba a la Muerte. Porque, ¿cómo ha de morir la Muerte? Volvemos a las costureritas y a las sirvientas. Si Erzébet amanecía irascible, no se conformaba con cuadros vivos, sino que: A la que había robado una moneda le pagaba con la misma moneda... enrojecida al fuego, que la niña debía apretar dentro de su mano. A la que había conversado mucho en horas de trabajo, la misma condesa le cosía la boca o, contrariamente, le abría la boca y tiraba hasta que los labios se desgarraban. También empleaba el atizador, con el que quemaba, al azar, mejillas, senos, lenguas... Cuando los castigos eran ejecutados en el aposento de Erzébet, se hacía necesario, por la noche, esparcir grandes cantidades de ceniza en derredor del lecho para que la noble dama atravesara sin dificultad las vastas charcas de sangre.

Una perra verde

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lima, Peru
Otra que cree ser yo