12-36-19-4-35-22 por favor. Para ésta noche.-Dijo Norma recibiendo su boleto de lotería, persignándose aún con el boleto en la mano y besándolo finalmente.
¿Còmo te va Normita? que linda tu blusa dijo María abrazando a Norma, mirándola lentamente de pies a cabeza; siempre te la veo puesta, debe gustarte mucho a ti también …te cuento que mi Francisquito acaba de entrar a la universidad;a medicina,es bien inteligente mi hijo, no sabes como lo persiguen las chicas, es que es bien guapo mi hijito, salió a su padre mi Francisquito…y que tal tu Raúl, me enteré por ahí que estaba estudiando… panadería? –Alta panadería afirmó Norma con aplomo. Como sea-rió Marìa,Aver si un día de estos te invito a mi casa para que la conozcas, tengo un jardín inmenso y unas cortinas de algodón egipcio que te puedes morir, aunque no sé si te gusten, creo que tu prefieres las flores,el plástico…algo más útil pues no?,¿y tú què tal? ¿Sigues viviendo arriba del cine?, debe hacer frío por allí y además que estamos en agosto y hay unos vientos terribles, ¿no tienes frío?, yo me moriría si fuera tú, soy una friolenta fatal; mí Francisquito es igual, por eso me dijo, Mami: yo voy a ser doctor para curarte el frío. Norma miraba a María mientras asentía con la cabeza y dibujaba en su mente el futuro de su hijo y su propia vida en las palabras de María.
Bueno hija ya te veo, se me hace tarde y por aquí no sé andar sola, saluditos a Raulito y a tu marido, chausito.
La escalera cruje ya en lo alto del edificio, le recuerda diariamente a Norma que la construcción podría venirse abajo estando ella a escasos centímetros de su casa; esto le hacía pensar que algo sobrenatural, un golpe de suerte ò simplemente un golpe la haría salir prontamente de aquel lugar donde había permanecido por tanto tiempo; la escalera caería y ella no volvería más.
Norma se sentó junto a su esposo en un pequeño sillón que tenían frente a la televisión.Pancho, un hombre tosco y de aspecto descuidado, sin trabajo y de pocas palabras tenía siempre un asiento reservado anatómicamente dispuesto para él, su gran ocupación era ver la televisión y cuando Norma volvía del trabajo ambos miraban el resultado de la lotería que Norma compraba todos los días a modo de rito familiar más que por fè.
- Y las bolillas ganadoras del premio gordo de “tu lotería” son :
*12...
-Doce…-confirmaba Pancho sin novedad
*36…
-Treinta y seis…-Pancho abriendo los ojos
*19…
-Diez y nueve?...
* 4…
-Cuatro?... – Pancho escéptico
*35
-Treinta y cinco…-Gritó Pancho, como nunca lo hacía
*22
-Veintidos !!!!!! -Celebró Pancho, agitando el mueble donde estaban sentados Norma y él
Ganamos Pancho! Somos ricos!- aseguró Norma como contando una verdad, dilatando los ojos
Ganamos! Norma, ganamos!; somos millonarios!
-Y la jugada ganadora es: 12-36-19-4-35-22. Conforme señor notario?
- Sí, conforme.
A Norma siempre le gustaron los abrigos de piel, los brazaletes de oro, los sombreros de ala ancha,los zapatos de charol; como aquellas colegialas miraflorinas que parecen traer siempre los zapatos nuevos y la falda perfectamente doblada sobre los pliegues, también las carteras doradas, los perros grandes,y la televisión.
Las cortinas floreadas fueron reemplazadas por otras de encaje barroco, los manteles de plàstico amarillo fueron desplazados por caminos de seda (amarillos), las fundas transparentes sobre los muebles intactos fueron a parar a la basura. El viejo departamento fuè abandonado y restituido por una gran casa con un jardín enorme en la mejor zona de Lima, donde el sol sale todo el año, incluso en agosto.
También envió a su hijo Raúl a estados unidos para que estudiase medicina.
Salió a conocer el vecindario luciendo su nuevo abrigo de piel, casi toda su joyería ,un pantalón rojo y unos zapatos tan brillantes como los lentes dorados que llevaba puestos.Se presentó personalmente casa por casa, llevando comida, pues pensò que eso era lo común en vecindarios como ese . Iba acompañada de Pancho y Elvira, la empleada, quien siempre ponía los ojos en blanco cuando no sabía que responder.Generalmente era atendida por el servicio puesto que los vecinos a diferencia de ella, trabajaban y no estaban en casa a esa hora de la mañana.
Años después en un café, todas las damas comían pie; ella pidió una gelatina.
jueves, 2 de abril de 2009
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